Una condesa madrileña reprochaba a Prim su acento catalán después de que el general hubiese pronunciado en diciembre de 1862 en el Senado su famoso discurso,que se prolongó durante tres días,para explicar su actuación en México.Prim contesto sonriendo:
-Señora,el disgusto sería mío si al hablar públicamente en Reus me notasen acentop castellano